Clergy Sexual Abuse

“El abuso sexual puede ocurrir en tu iglesia. Sí, también en tu iglesia”: Una respuesta de Suzii Paynter, Stephen Reeves y Pam Durso

 

El día de ayer leímos con profunda tristeza el artículo en Houston Chronicle y San Antonio Express-News que informa sobre la investigación de abuso sexual en las Iglesias Bautistas del Sur. Nuestros corazones se quiebran por las víctimas y sobrevivientes de este abuso y por el trauma que se ha infligido. Estamos agradecidos por la valentía de los sobrevivientes que vienen a compartir sus historias, y aplaudimos el buen trabajo de los periodistas de investigación, que han revelado lo que ha sido un oscuro secreto en tantas iglesias bautistas.

Lamentablemente, el abuso no se limita a los bautistas del sur. El abuso sexual ocurre en las iglesias de todas las denominaciones, y sucede en las iglesias bautistas de todas las afiliaciones. Sucede en las iglesias de CBF. Los factores que hacen que una iglesia sea susceptible al abuso, incluida una cultura de “amabilidad”, una confianza total en las autoridades pastorales y una falta de responsabilidad, pueden estar presentes en cualquier congregación, independientemente de la afiliación denominacional.

La política congregacional bautista y la autonomía de la iglesia local, que defendemos ferozmente, pueden dificultar una respuesta efectiva y coordinada al abuso, pero la política nunca debe usarse como una excusa para la inacción. También sabemos que ninguna estructura eclesiástica ha sido suficiente para prevenir el abuso, como lo demuestra la historia reciente dentro de la Iglesia Católica. La respuesta estándar ha sido considerar el abuso como un asunto de riesgo institucional. Esto contrasta claramente con el modelo bíblico de asistencia verdadera a una víctima: la práctica y el ejemplo del Buen Samaritano en Lucas 10:30. El samaritano extiende la atención y busca la restauración de la víctima, no la mitigación del riesgo. Una denominación o una iglesia puede considerar el riesgo, pero un buen samaritano va más allá de evaluar el riesgo, va a una restauración generosa; si hay heridos (y sabemos que los hay) la curación requiere tiempo e inversión.

Hace tres años, el Compañerismo Bautista Cooperativo y las Mujeres Bautistas en el Ministerio formaron un Grupo de Trabajo sobre Mala Conducta Sexual del Clero para abordar el abuso sexual en adultos. Formamos este Grupo de Trabajo en honor a la Dra. Diana Garland, cuyo trabajo innovador en la investigación de la prevalencia y las causas del abuso sexual del clero guio nuestro trabajo y continúa desafiándonos a seguir avanzando. En estos últimos años, mujeres líderes dotadas le han ido dando forma a este Grupo de Trabajo, entre ellas la Coordinadora Ejecutiva de CBF, Suzii Paynter, y la pasada moderadora de CBF, Shauw Chin Capps. Ellas nos han empujado a la acción, y estamos agradecidos por sus voces y liderazgo. Las investigaciones han demostrado que la presencia de mujeres en los roles de liderazgo reduce el acoso y el abuso sexual en la iglesia y más allá.

Desde el principio, nuestro Grupo de Trabajo ha escuchado intencionalmente las voces y las experiencias de las víctimas. Tenemos sobrevivientes y familiares de sobrevivientes que forman parte del Grupo de Trabajo. Tenemos espacio para que las víctimas y los sobrevivientes compartan sus historias, a través de conversaciones confidenciales y publicaciones de blog compartidas. Lamentablemente, las respuestas comunes a los informes de abusos por parte de iglesias y cuerpos denominacionales a menudo vuelven a traumatizar a las víctimas dejándolas en un sentimiento de traición. Ningún plan para abordar el abuso es adecuado sin escuchar a las víctimas y sobrevivientes y permitir que sus ideas influyan en la respuesta.

Hemos sido afortunados al contar con la experiencia de algunos de los principales expertos en abuso sexual del clero durante este trabajo. El Dr. David Pooler de la Escuela de Trabajo Social Garland de la Universidad Baylor ha servido en nuestro Grupo de Trabajo y ha compartido su extensa investigación, incluidas entrevistas con cientos de víctimas. Su guía ha sido invaluable mientras buscamos equipar a las iglesias para prevenir y responder al abuso. Nuestro Grupo de Trabajo también se ha beneficiado de la experiencia de sus miembros, pasados ​​y presentes: dos abogados, dos pastores, cuatro miembros de personal de iglesias, cuatro líderes capacitados en trabajo social, dos profesores de seminario, dos líderes de organizaciones asociadas con CBF y un consejero pastoral.

A medida que nuestro Grupo de Trabajo continúa aumentando la visibilidad del abuso sexual por parte del clero y trabajando para mejorar la respuesta de las instituciones, creemos que la congregación local sigue siendo la mejor esperanza para prevenir el abuso, y sabemos que un cambio cultural debe ocurrir en nuestras iglesias. Que el abuso sexual ya no será barrido bajo la alfombra o ignorado. Nuestra contribución a este necesario cambio cultural son los recursos que hemos producido en el último año, recursos destinados a educar a las iglesias y equiparlas para que estén seguros todos y todas los que entran por sus puertas. Cada iglesia, cada iglesia en particular, tiene que estar comprometida y vigilante. Cada iglesia debe prestar mucha atención a la posibilidad de abuso. Es una dura verdad, pero el abuso sexual puede suceder en tu iglesia.

Para las iglesias que luchan por responder o saber cómo actuar responsablemente, nuestro Grupo de Trabajo está aquí para ayudarles. A nuestros hermanos y hermanas Bautistas del Sur en estos días difíciles, prometemos nuestras oraciones, nuestra asistencia y nuestro apoyo. Por más dolorosas que sean estas revelaciones, oramos para que sean un punto de cambio. Estos casos denunciados exigen acción. La tristeza, incluso la vergüenza, no es lo adecuado. Sabemos que la tarea de responder es difícil. Enfrentar la realidad del abuso sexual nunca será fácil, pero el evangelio nos llama a brindar consuelo, cuidado y recursos a quienes han sido víctimas y crear iglesias sanas y seguras. Las consecuencias de ignorar este llamado son demasiado grandes y terribles. El silencio ya no es una opción.

Suzii Paynter, Coordinadora Ejecutiva, Compañerismo Bautista Cooperativo
Stephen K. Reeves, Coordinador Asociado de Defensoría, Compañerismo Bautista Cooperativo
Pam Durso, Directora Ejecutiva, Mujeres Bautistas en el Ministerio.

El Grupo de trabajo de CBF/BWIM sobre mala conducta sexual del clero ha preparado recursos para ayudar a las iglesias a prevenir y responder al abuso sexual del clero. Diseñado para ser parte de un programa de una hora, Iglesias Seguras es un video educativo, una guía para líderes y una guía de discusión en grupo para ayudar a las congregaciones a navegar este difícil tema. La Guía de políticas de prevención ayuda a las iglesias a crear políticas para establecer un ambiente saludable y promover la rendición de cuentas. Los recursos están disponibles en http://www.cbf.net/safechurches.

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