COVID-19 / Espanol / Paul Baxley

No han pasado antes por este camino

Por Paul Baxley 

Bajo cualquier definición, estos son días muy diferentes. Las escuelas en todo el país ha sido cerradas. Casi todas las congregaciones han suspendido sus reuniones de adoración presenciales. Algunos gobiernos estatales y locales están emitiendo órdenes de “tomar resguardo en casa”, hay niveles variables de restricción de movimiento e interacción entre las personas. Muchas empresas y organizaciones sin fines de lucro, que pueden hacerlo, como CBF han empezado a trabajar de forma remota desde las casas. Otros empleadores están en graves circunstancias de peligro porque no pueden realizar su trabajo desde la distancia. Los hospitales y quienes trabajan en ellos enfrentan desafíos diferentes a los que han visto.

No solo se han producido cambios dramáticos en la manera en cómo vivimos sino que los cambios se han producido en cuestión de días y semanas, lo que significa que todos nos estamos adaptando rápidamente a algo dramático. La brusquedad de estos cambios ha creado desafíos emocionales, organizativos, comunitarios y espirituales. Entonces, en nuestras comunidades, en nuestras familias y en nuestras congregaciones, estamos encontrando nuestro camino con realidades muy diferentes a medida que buscamos responder de la manera más saludable a la pandemia global de COVID-19.

En este contexto, las palabras que Josué habló al pueblo de Israel justo antes de cruzar a la tierra prometida (Josué 3.3-4a) resuenan poderosamente en un entorno muy diferente. Él les dijo: “Cuando vean el arca del pacto del Señor su Dios, y a los sacerdotes levitas que la llevan, abandonen sus puestos y pónganse en marcha detrás de ella. Así sabrán por dónde ir, pues nunca antes han pasado por ese camino”.

El escenario de Josué era diferente al nuestro. Él estaba guiando a los israelitas hacia la tierra prometida. Como cristianos, como líderes congregacionales y como seres humanos, sentimos que acabamos de entrar en algo muy diferente a una Tierra Prometida. Pero tenemos la sensación de que ciertamente no hemos pasado por este camino antes. Entonces, si queremos saber el camino que debemos seguir, debemos permanecer cerca del núcleo de nuestra fe, necesitamos las prácticas básicas del discipulado, necesitamos poder sacar fuerzas de los lugares en nuestras vidas donde la presencia de Dios está más a menudo disponible para nosotros. Necesitamos estar más cerca de Cristo ahora que nunca, porque no hemos pasado por este camino antes, y necesitamos que el Jesús resucitado vaya antes que nosotros.

¿Cómo nos mantenemos cerca del núcleo de nuestra fe en una temporada de distanciamiento social? ¿Cómo podemos acercarnos a los lugares donde con mayor frecuencia experimentamos la presencia de Dios cuando no podemos estar en proximidad física? Ya los fieles líderes de nuestras congregaciones están encontrando formas de reunirse para la adoración, la oración y el estudio de la Biblia utilizando la tecnología para que haya comunidad aún a distancia física. Ya grupos de pastores están encontrando aliento y fortaleza al acercarse a través de todas las formas de comunicación disponibles, incluso cuando no pueden sentarse físicamente en la misma habitación. ¿De qué otra manera podemos ayudarnos unos a otros a escuchar las Escrituras, cantar las alabanzas de nuestra fe y encontrar esos profundos lugares donde siempre hemos experimentado la presencia y el poder de Dios? ¿Qué significaría para más y más de nosotros formar parte de comunidades donde leer las Escrituras juntos y escuchar la voz del Espíritu Santo nos muestra la senda que debemos seguir ya que no hemos pasado por este camino antes?

Hay otras preguntas que requieren aún más cercanía a la presencia de Dios. ¿Qué significa ofrecer la presencia de Dios en este momento a las personas que no tienen acceso a la misma tecnología que algunos damos por sentado? ¿Qué pasa con las congregaciones cuyos contextos en este país y en todo el mundo no les dan acceso a Internet? ¿Qué pasa con los lugares de pobreza extraordinaria donde la distancia física no es posible? ¿Cómo es ser fieles en esos lugares? ¿Cómo mantenemos con ojos abiertos a las necesidades de las personas cuyas experiencias son diferentes a las nuestras cuando más y más de nosotros estamos aislados por el distanciamiento? Estas preguntas urgentes también requieren que nos mantengamos cerca del núcleo de nuestra fe y del corazón de un Dios cuya preocupación no se limita a ninguna nación, cultura, tribu o idioma.

Pero las palabras de Josué a la gente llevan una verdad aún más poderosa, contenida en una elección de palabras tan simple que podríamos perderla. Ten en cuenta que no dice: “no hemos pasado por este camino antes”. Él dice: “No han pasado antes por este camino”. Esta temporada puede no serle familiar. Pero no es desconocida. Ciertamente no es desconocida para Dios. En la historia del pueblo de Dios, ha habido otras estaciones de angustia y desastre. Ha habido catástrofes políticas naturales y paralizantes. Si bien nosotros, en nuestra generación, no hemos pasado por este camino antes, la iglesia sí. Y también Jesús, el resucitado.

La semana pasada compartí una conversación con Carol McEntyre, pastora de la Primera Iglesia Bautista en Columbia, Missouri, y Moderadora electa de CBF. Ella me dijo que el historiador de su iglesia le había recordado que en el apogeo de la gripe española hace poco más de un siglo, la Primera Iglesia Bautista había suspendido los servicios de adoración durante varios meses, debido a la necesidad de distancia física para combatir el virus. Si bien este camino es nuevo para nosotros, no es nuevo para la iglesia, y no es nuevo para el poder y la provisión de Cristo, que es el Señor de la iglesia. Así como la gracia y el poder de Cristo guiaron a la iglesia en Missouri y alrededor del mundo a través de aquella pandemia, así Cristo nos guiará ahora.

A menos que estuviéramos vivos durante esos días, tú y yo no hemos pasado por aquí antes. Pero el Cristo al que servimos caminó su propio solitario y largo valle con un dolor inmenso. Y el Cristo al que servimos ha guiado a su pueblo a través de lugares oscuros a través de los siglos. Así que acerquémonos a él, el uno y el otro, en todas las formas que podamos, incluso en este tiempo de distancia física, confiando en que Él nos mostrará el camino que debemos seguir.

El Rev. Dr. Paul Baxley es Coordinador Ejecutivo de CBF.

El Compañerismo Bautista Cooperativo es una red cristiana que ayuda a las personas a poner su fe en práctica a través de esfuerzos de servicio, misiones globales y una amplia comunidad de apoyo. La misión de la Comunidad es servir a cristianos/as e iglesias a medida que descubren y cumplen la misión que Dios les ha dado. Obtenga más información en www.cbf.net.

Para noticias, actualizaciones de programas /eventos y recursos sobre la respuesta de CBF a la pandemia de Coronavirus, visite www.cbf.net/COVID-19.

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